Los ocho vientos de Mallorca

19.11.2019 10:02

 

Traducción del artículo en francés de Michel Waller Vents et culture populaire en Pays Catalans “Els vuit vents de Mallorca”, publicado originalmente en la web Histoire et Culture de la asociación França a la vall de Sóller. (No todas las imágenes son las originales).


Vientos y cultura popular en los Países Catalanes

“Los ocho vientos de Mallorca”


El régimen de los vientos en el Mediterráneo tiene reputación de caprichoso y es menos previsible que en los grandes espacios marítimos del Atlántico y, con más razón, del Pacífico.
En esa cuenca no rigen ni los alisios ni los monzones causados por los contrastes climáticos planetarios y un cierto agente llamado Coriolis. Las diferencias de presión, habitualmente altas en el Atlántico y bajas en el Mediterráneo, generan grandes corrientes atmosféricas de dirección Norte/Sur que se canalizan por dos corredores principales delimitados por los Pirineos, el Macizo Central y los Alpes. Por otro lado, la diferencia de densidad entre las masas de aire frío de estas cordilleras y el aire más caliente del Mediterráneo provocan, por gravedad, un movimiento descendente de dirección casi igual. Los dos fenómenos pueden comportarse independientemente o sumarse, estando en el origen de los dos vientos más violentos del Mediterráneo occidental, el mistral y la tramontana.
Tanto si se generan en esta cuenca, como si proceden de zonas lejanas, cada uno de los múltiples vientos del Mare Nostrum exhibe una personalidad compleja. Nacen, se mantienen, cambian su recorrido y desaparecen en función de los caprichos térmicos y topográficos de una geografía a la vez limitada y atormentada. Mallorca, isla montañosa y abrupta en su cara NW, queda situada en el centro de la cuenca occidental. Procedentes de todos los puntos cardinales, los vientos pueden ser brisas o temporales, fríos o cálidos, secos o lluviosos. Al topar con esta tierra, saltando o rodeando los obstáculos, crean una multitud de flujos.
En el pasado, mucho más que ahora, las condiciones atmosféricas condicionaban la vida cotidiana, la economía e incluso la supervivencia de los pueblos. La histórica prosperidad de la isla de Mallorca, y de los Países Catalanes, se basaba fundamentalmente en una agricultura rica y variada junto a un intenso tráfico marítimo, de cabotaje o de altura —en el contexto del pasado esplendor colonial español—, sin olvidar la lucha contra la piratería berberísca ejercida por valerosos y celebres capitanes locales.
Estas dos actividades tradicionales estaban estrechamente ligadas a las condiciones y variaciones climáticas. Intentar su predicción formaba parte de la permanente preocupación de las poblaciones que vivían de ellas. No contaban con el presentador de TV para el parte meteorológico diario, ni con expertos meteorólogos, ni con satélites, ni con los equipos de navegación que planifican la derrota  para nuestros campeones navegantes. La observación del cielo y de indicios físicos o sensoriales, el conocimiento de la naturaleza de los vientos y la memorización de esos datos con la experiencia acumulada, proporcionaban elementos de análisis más o menos fiables para la predicción. Para el sentido común popular, los vientos eran los gestores del tiempo: ¿no es la palabra “mistral” la contracción de “magistral”? 
En los Países Catalanes, como en todas partes, este saber constituía un elemento esencial de la cultura popular. Se transmitía oralmente de generación en generación mediante dichos, canciones y proverbios. Frente a la permanente incertidumbre, quedaba el último recurso de la religión, la creencia en la intervención de los santos o de su santo patrón y la fe devota de los marinos en la Virgen Maria. Numerosos exvotos dan testimonio del reconocimiento de los navegantes, ¡al menos cuando la petición había sido concedida! 

Ex voto Madonna di Valverde, Alghero

Imagen de https://www.storiedialghero.it

Así, la población rural de Villafranca, en Mallorca, conmemora anualmente, en el acertadamente denominado santuario de Bonany (buen año), un milagro meteorológico acontecido en 1609. Tras un periodo de sequía catastrófica, a partir de las plegarias colectivas de la población llegó por fin la lluvia que garantizó una cosecha abundante. Así pues el resultado de las plegarias sometidas a la buena voluntad de los intercesores, el sentido de la observación y el bien hacer del saber tradicional resultaba ser la mejor de las garantías de seguridad. Este patrimonio oral también se encuentra reflejado en elementos marítimos de la época, en una forma más descriptiva y oficial. Así por ejemplo en antiguas cartas marinas encontramos una representación de la rosa de los vientos de la zona, en que se nombran los vientos, los sectores y a veces incluyen una escala de fuerza y frecuencia. En Mallorca, isla celebre por sus grandes cartógrafos en la Edad Media, este elemento útil y decorativo define los sectores como "els vuit vents de Mallorca" es decir, “los ocho vientos de Mallorca”. Este elemento, muy popular, se encuentra a menudo como motivo de decoración en diversos soportes tradicionales, como por ejemplo en baldosas o platos de cerámica.

Imagen de http://www.viajejet.com

Veamos pues cuales son estos ocho vientos, cuales son sus aspectos geográficas, etimológicos, lingüísticos, su imaginario, etc., etc. Pero antes una precisión de importancia para lo que sigue:  En Mallorca y en todos los Países Catalanes, es decir, las Islas Baleares, la Cataluña española y el País Valenciano, la lengua vernácula -muy presente en forma hablada y escrita- es el catalán occitano (derivado del latín). En estos lugares el catalán tiene estatuto de co-oficialidad con el castellano. En el Languedoc-Rousillon, conocida como la Cataluña del Norte, bajo la “dominación francesa” -como describe mi diccionario catalan/français editado por lingüistas universitarios de Perpignan- el catalán tiene el carácter de lengua regional reconocida. También señalar que en Alghero -Alguer en catalán- en Cerdeña, vive una comunidad catalana importante establecida desde la conquista de Cerdeña por el rey de Cataluña y Aragón en 1353 y que después se perdió a manos de los Genoveses hacia 1400. Toda la población sarda había sido desplazada y sustituida por familias de Barcelona, lo que explica que los habitantes hayan conservado su lengua, un catalán arcaico un poco mezclado con el italiano, después de 6 siglos. El exvoto de más arriba es del santuario de Nostra Señora de Valeverde, en esa ciudad.

He aquí los nombres de estos ocho vientos, empezando por el Norte y en sentido dextrógiro:  Tramuntana, Gregal, Llevant, Xaloc, Migjorn, Llebeig, Ponent y Mestral.

1.- LA TRAMUNTANA

Este viento es femenino como en francés, mientras que el resto son masculinos. En la época romana antigua, “trans montanus” designaba el Norte, dado que se situaba en el lado de las montañas; también este término designaba la estrella polar. Pero los griegos y los romanos se referían al viento del Norte como Boreal, de naturaleza física y divina (del griego Boreas, hijo de Astereo y Eos). Con posterioridad el término “tramuntana” ha designado el viento del Norte. En el Languedoc sopla más bien del Nornoroeste (NNW), fluyendo entre el Macizo Central y los Pirineos. En el Languedoc y en la Cataluña interior el viento del Nornoreste (NNE) se denomina “cerç” o “cers”, del latín “circius” que también designaba un viento del Norte. En esta zona del Mediterráneo la orientación de los dos vientos principales, “tramontana” y “mestral” es tan compleja y cambiante en relación a cada zona y época del año, que la distinción no es siempre evidente. En Cataluña la “tramuntana”, identificada mayormente como NW es un viento seco y violento: “Quan bufa la tramuntana posa’t dintre sa cabana” es decir, “cuando sopla la tramontana entra en la cabaña”.  A veces en invierno comporta fuertes lluvias: “Quan plou de tramuntana, plou de gana” o sea, “cuando llueve con la tramontana, lo hace con fuerza”. Cuando sopla en Mallorca ya ha virado al Norte y ha tenido tiempo de cargarse de humedad sobre el mar. Las nubes remontan la cadena montañosa, orientada de SW a NE, denominada Serra de Tramuntana. Las fuertes lluvias, o incluso la nieve, se reparten de forma irregular según los avatares del relieve. En Mallorca dicen “Neu mos dará, si no es cansa i bufa fort” es decir “Nieve tendremos, si no se cansa y sopla fuerte”. Este viento genera una mar tendida muy fuerte que viene a romper sobre las costas abruptas, y con escasos abrigos, de Mallorca y Menorca. No son pocos los mallorquines que han naufragado con sus veleros en singladuras peligrosas, particularmente en otoño e invierno cuando la “tramontana” se establece con toda su potencia. En Menorca, isla plana con vientos furiosos, el dicho popular es “sa tramuntana, el camp enravana” es decir “con tramontana, campo devastado”.

Tramontana en Menorca

Imagen de http://ogomogo.com

La sabiduría popular le otorga efectos físicos nefastos, como la pérdida de lucidez a que se refiere la canción de Brassens, nuestro poeta de Languedoc: J’ai perdu la tramontane, en perdant Margot, es decir, que de acuerdo con el antiguo significado latino “habría perdido el Norte”; de nuevo toma ese significado en la canción Gatzibela, el poema de Victor Hugo: ”Le vent qui vient à travers la montagne me rendra fou” (el viento que llega de la montaña me volverá loco) en la que el síntoma es mas grave. En Cataluña se confirma: Se dice que una persona transtornada “ha perdut la tramuntana de vista” (ha perdido el norte).

2.- EL GREGAL


Es el viento del Nordeste. Su nombre deriva del latín “grecaele” es decir, el griego, el viento que llega del país de los griegos, orientación aparentemente errónea, pero ¿es que no tenían los griegos bases en Niza, Marsella, Sicilia, etc.? También denominado Grecal o Gargal en el País Valenciano y Grec en la Provenza. 
En Mallorca trae un poco de lluvia, que ha acumulado en el recorrido desde el Golfo de Génova, sobre el llano del SE –el “pla”–. Pero no hay temor para Mallorca ya que “quan ve, no fas mal, pot dormir tranquil tothom” es decir, “cuando llega, no hace daño, todos pueden dormir tranquilos”. Menorca soporta toda la fuerza del Gregal antes de que llegue a Mallorca: “Gregal mallorqui, tramuntana a Mao (Mao/Mahon la capital de Menorca)” es decir “Gregal mallorquin, tramontana en Mahon”. En el caso del País Valenciano, también suele traer lluvia, pero en condiciones extremas de fuerza y duración que al soplar sobre una vasta extensión puede elevar el nivel del mar causando catástrofes históricas. La memoria popular lo recoge en el dicho “vent de gregal, mal”.

3.- LLEVANT 

Viento del Este, por donde sale el sol. Puede traer algo de lluvia en el llano SE de Mallorca, al haber acumulado humedad en su recorrido. La isla vecina del este, Menorca, sufre los efectos directamente y con mas fuerza. Siendo llana y de poca altura, esta isla tiene la reputación de ser peligrosa al estar expuesta a los vientos del Norte, Este y Sur que llegan desde grandes extensiones de mar abierto. Solo en la profunda rada de Mao o Mahon, al sur de la isla, se ofrece un abrigo amplio y seguro.
 Cuando llega al País Valenciano, el “llevant”, ha tenido tiempo de recoger humedad y puede dar lugar a lluvias abundantes: “La mar, el llevant la plou, el llebeig la mou”, es decir “la mar, el levante la moja, el llebeig la remueve”. 
Se dice en l’Empordà, en Cataluña, “s’han girat els llevants, ploura molt” o sea “vientos a levante, lluvia abundante”. 
En las costas de la Provenza, el viento de levante es muy húmedo y provoca fuertes precipitaciones; es bien conocido por los marinos ya que levanta un fuerte oleaje y hacía muy complicada la navegación de los veleros catalanes de cabotaje en sus aproximaciones a las costas de Provenza y Languedoc.

El pailebot "Manuel Bonet" entrando en Ciutadella

Ilustración de Roberto Hernández https://elilustradordebarcos.wordpress.com/

 

4.- EL XALOC 

El viento que llega del Sudeste, del África sahariana. Se presenta en todo el Mediterraneo occidental. Los árabes le llaman “shaluq”, en Malta es el “xlokk” (chlokk) y en Francia es el “sirocco”. En algunos lugares de Valencia le llaman “calima” (por cálido o caliente), un término tomado de las Islas Canarias para los vientos equivalentes. 
En general es violento, cálido y seco, sofocante y a menudo transporta partículas de arena del desierto en suspensión. Cuando se acompaña de lluvias, débiles en general, se dice que “plou fang” es decir “llueve fango”.

Xaloc sobre Barcelona

Imagen de https://statics.ccma.cat

Este fenómeno muy manifiesto en Mallorca, subsiste más hacia el Norte, llegando a teñir las nieves de los Alpes Marítimos.
 Su persistencia levanta una mar complicada con fuerza de carácter irregular. Se dice “xaloc, ni molt ni poc” o sea “xaloc, ni mucho ni poco”. En Valencia, más cerca de África, se dice: “El qui surti a pescar trobarà mes ball que peix” o sea “el que salga a pescar encontrará más movida que peces”.

5.- EL MIGJORN

Viento del sur, del mediodía. “Migjorn” significa “en mitad de la jornada”. Sus efectos son parecidos a los del “xaloc”. En las costas del Rosellón es el “vent marin” es decir el viento que llega del mar. En verano trae consigo un calor intenso y en invierno, si se mantiene, tempestades. Se dice “El migjorn a l’estiu fa el sol llampejar i algun ferest temporal entre l’Octubre i el Nadal” o sea “el ‘migjorn’ hace destellar el sol en verano, y trae salvajes tempestades entre Octubre y Navidad”. En la Cataluña francesa y en Provenza el “vent marin” trae la lluvia sobre la vertiente de las Corbières. En la mar se manifiesta con borregos, pero si aumenta la intensidad provoca olas rompientes en la costas someras del Rosellón. Este viento ha provocado naufragios entre los veleros catalanes de cabotaje: a veces, para descargar, llegaban a varar en la playa para hacer la entrega fuera de los puertos, ¡un método siempre arriesgado sin disponer de un parte meteorológico ni avisos en la VHF!   

La polacra goleta "Concepción Mateos" embarrancada cerca de la desembocadura del río Llobregat

Imagen de https://abcfoto.abc.es

6.- EL LLEBEIG

Un viento del Sudoeste, “lebeche” en castellano, “labech” en provenzal, “libeccio” en Italia y en Corcega. Su etimología deriva del árabe “lebek” o del latín “libicu”, de Libia, una procedencia discutible. ¡Pero el vocabulario de los marinos es viajero! 
Tierra adentro, en Cataluña y en el País Valenciano se denomina “garbi”. La cultura ancestral del conocimiento de los fenómenos naturales y el vocabulario que la articula, siempre son muy locales, siendo variables en el tiempo y en áreas bastante reducidas. En todas las zonas en que se manifiesta, el “llebeig” aporta la lluvia, en intensidad y cantidad variable en función del lugar y la estación. En los Países Catalanes se dice “llebeig, aiguó veig” o sea “con lebeche, agua segura”.
En Menorca se dice “Vent de llebeig, molta mar i peix fresc” o sea, “viento lebeche, mucha mar y pescado fresco” cosa que no se ha verificado en otras zonas de pesca. En las costas valencianas se expresa con otra dicción como “llebeig per sopar, aiguó per esmorzar” es decir “viento lebeche para cenar, lluvia para desayunar”.

7.- EL PONENT


Viento del Oeste, de donde se pone el sol, del latín “ponere” es decir acostarse, poniente en castellano. En las costas de Valencia también se le denomina “terral” ya que llega de tierra adentro. 
En general es un viento con mala reputación: “Any de ponent, any dolent” es decir “año de ponientes, mal año”; o “vent de ponent, vent de la fam” o sea “viento de poniente, viento de hambruna”. En Menorca encontramos: “Amb vent ponent, no troba redossa sa gent” es decir “con poniente, no halla refugio la gente”. 
En Cataluña se dice: “Sol en rogent, vent al ponent” o sea “sol rojizo, viento de poniente”. En Valencia: “Ponent, aiguó fred i vi calent” es decir “Poniente, agua fría y vino caliente” (o nada bueno). Además, históricamente, los catalanes no han apreciado lo que llegaba del oeste. La dinastía real de Castilla, les sometió a su poder tras el enlace de su rey con Isabel de Castilla en 1479. Esta alianza vino a restringir sus libertades, a introducir la Inquisición y a incorporar funcionarios castellanos, poco apreciados en Cataluña. Y aun más tarde, cuando la Guerra de Sucesión al trono de España, finalizada en 1715, los catalanes habían tomado partido por el pretendiente de la Casa de Austria; mala elección dado que Francia se impuso y el duque d’Anjou, nieto de Luis XIV, fue coronado como Felipe V. Su reinado, muy francés, estuvo basado en un absolutismo unificador y centralizador. Así, los catalanes enemigos de ayer, fueron reprimidos con la derogación traumática de las “Constitucions i altres Drets de Cathalunya” y la aplicación del Decreto Real de Nueva Planta, que una vez más limitaba sus libertades.


Imagen de https://pictures.abebooks.com

Pero volvamos a nuestros vientos y veamos por último

8.- EL MESTRAL


Viento del Noroeste en Mallorca, denominado “mistral” en francés, “mistrau” en provenzal y “maestrale” en Corcega que resulta de una contracción del término “magistrale”.
 Se genera originariamente por los grandes flujos ciclónicos Norte-Sur, en que el paso de las masas de aire por las montañas le confiere características de viento catabático –término procedente del griego que significa “descender la pendiente”–. En altitud la masa de aire se enfría, por tanto se vuelve densa y desciende la montaña hasta alcanzar las masa de aire cálido sobre el mar. Dependiendo de la estación y la zona geográfica su dirección puede cambiar considerablemente, pero siempre dentro de un amplio sector del Norte. En el valle del Ródano sopla con violencia, claramente del Norte, para virar al Oeste sobre el mar, hacia Italia, pero a veces hacia el Este en invierno, en dirección a Montpellier.
 En Mallorca, la rosa de los vientos lo ubica en el Noroeste. Dada la naturaleza de su génesis, puede alcanzar velocidades muy elevadas. Este tipo de viento catabático se presenta con fuerza inaudita en otras zonas geográficas, como en el caso de Groenlandia donde se denomina “piterak”, en el estrecho de Magallanes se le llama “williwaw” y se conoce como “pampero” en las costas argentinas y brasileñas, donde causo la perdida del gran buque escuela Pamir. El temor que despierta este viento ha inspirado abundante literatura, canciones y proverbios. 
En Mallorca una canción dice: “Si jo pogués tancaria amb cent panys es vent mestral, aixi pentura ploure, etc…” o sea “si yo pudiera, cerraría con cien cerrojos el viento de mistral, quizás así lloviera, etc…” Y también una plegaria: “Dau-nos un bon vent, Senyora, sols que no sia mestral” es decir, “danos Señora un buen viento, pero que no sea el mistral “; esta es sin duda una plegaria de marinos. 
En Menorca un proverbio dice “Mestral, vent d’empenta” o sea “Mistral, un viento de empuje (fuerte)”.
 En Cataluña encontramos: “Mestral i tramuntana, en esser a l’hivern, treuen diables de l’infern” es decir, “En invierno, mistral i tramontana liberan los demonios del infierno”.
 En el País Valenciano: “Deu mos guarde de tot mal i de ratxes de mestral” es decir "Dios nos guarde de todo mal y de las rachas del mistral". 
En el lado positivo tan solo sus virtudes como purificador, en tanto que disipador de las emisiones gaseosas nocivas de nuestro mundo moderno y también por llevarse las nubes, trayendo en consecuencia un bello cielo azul. Se dice que “es mestral es sa granera del cel” o sea “el mistral es la escoba del cielo”.


Bricbarca "Teresa"

Imagen de http://fabian.balearweb.net

Gracias al “mestral” los grandes veleros que zarpaban de Barcelona hacia los lejanos destinos del imperio colonial español, dejaban atrás con rapidez el Mediterráneo, un mar poco favorable a estos navíos de largo recorrido. 


Michel Wallet
Traducción de Albert Mayol y Román Sánchez